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Checklist de apertura y cierre para un salón: qué no puede faltar
La apertura y el cierre son los dos momentos del día en los que más cosas se olvidan, precisamente porque suelen hacerse con prisa: la primera clienta está a punto de llegar, o ya son las nueve de la noche y todo el mundo quiere irse a casa. Tener una checklist escrita, aunque parezca de sentido común, es lo que marca la diferencia entre un salón que abre y cierra siempre igual y uno donde cada día falta algo distinto.
Checklist de apertura
- Encender luces, música y aparatos (secadores, esterilizadores, aire acondicionado).
- Revisar la temperatura y ventilar el local si hace falta.
- Comprobar que las cabinas y puestos de trabajo están limpios y montados.
- Reponer toallas, batas y capas limpias en cada puesto.
- Revisar el stock de productos de uso diario (guantes, algodón, papel de camilla).
- Comprobar que el material a esterilizar del día anterior está listo para usar.
- Encender y comprobar el sistema de cobro y abrir caja si se trabaja con efectivo.
- Revisar la agenda del día: citas, horarios y posibles avisos de clientas.
- Comprobar que el registro de jornada del equipo está disponible para fichar.
- Vaciar papeleras si no se hizo el día anterior y comprobar que el suelo está limpio.
- Abrir la puerta y colocar el cartel de "abierto" o encender el escaparate.
Checklist de cierre
- Confirmar que no queda ninguna clienta en el local.
- Limpiar y desinfectar cada puesto de trabajo según el protocolo del salón.
- Recoger toallas y batas usadas y ponerlas a lavar.
- Dejar preparado el material que necesita esterilización durante la noche.
- Reponer los productos que se han gastado o han quedado casi al final.
- Vaciar papeleras y sacar la basura.
- Barrer o fregar el suelo de las zonas de trabajo y de recepción.
- Cerrar caja y cuadrar el efectivo si se trabaja con dinero en mano.
- Comprobar que todo el equipo ha registrado su hora de salida.
- Apagar aparatos, luces y aire acondicionado que no sean necesarios de noche.
- Cerrar puertas y ventanas y activar la alarma si el salón dispone de ella.
Cómo hacer que la checklist se use de verdad
Tener la lista escrita es solo el primer paso. Para que se convierta en un hábito real del equipo, ayuda tener en cuenta lo siguiente:
Que sea corta y visible
Una checklist con cuarenta puntos no la sigue nadie. Es mejor tener los puntos imprescindibles, bien ordenados, que una lista interminable que se acaba ignorando.
Que quede constancia de quién la hizo
Si nadie sabe quién ha marcado la checklist ese día, es fácil que se convierta en un trámite que se marca sin comprobar de verdad cada punto. Que quede registrado quién abrió o cerró y cuándo ayuda a que se tome en serio.
Que se pueda adaptar
No todos los salones tienen los mismos servicios ni el mismo horario. La checklist debe ajustarse a lo que realmente pasa en tu salón: si no trabajáis con efectivo, ese punto sobra; si tenéis una zona de manicura aparte, probablemente necesite sus propios pasos.
Que se revise de vez en cuando
Cuando se incorpora un servicio nuevo, cambia de sitio una máquina o se detecta que algo se olvida siempre, es el momento de actualizar la checklist. Una lista que no se revisa nunca acaba quedándose desfasada.
En resumen
Una checklist de apertura y otra de cierre, cortas, claras y con constancia de quién las ha completado, evitan que el buen funcionamiento del salón dependa de la memoria de una sola persona. Es una de las mejoras más sencillas de poner en marcha y de las que más se notan en el día a día.
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