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Qué protocolos necesita un salón de belleza y por dónde empezar
Un protocolo, en un salón de belleza, es simplemente la respuesta escrita a una pregunta que se repite: "¿cómo hacemos esto aquí?". Cuando esa respuesta vive solo en la cabeza de quien lleva el salón o de la persona encargada, cada persona nueva tarda semanas en aprenderla por ensayo y error, y cada sustitución de un día libre es un pequeño caos. Escribir los protocolos básicos evita eso. Este artículo repasa cuáles son los más importantes y por dónde conviene empezar.
Los protocolos que no pueden faltar
1. Apertura del salón
Qué hay que hacer antes de que entre la primera clienta: encender luces y aparatos, revisar que no falta material en las cabinas, preparar toallas y batas limpias, abrir caja si se cobra en efectivo y comprobar la agenda del día. Sin este protocolo, cada persona abre el salón "a su manera" y algunas tareas se quedan siempre sin hacer.
2. Cierre del salón
El espejo del anterior: apagar aparatos, dejar las cabinas listas para el día siguiente, sacar la basura, cerrar caja, comprobar puertas y ventanas y activar la alarma si la hay. Un cierre bien hecho ahorra sorpresas desagradables a la primera persona que abre al día siguiente.
3. Limpieza y desinfección
Es uno de los protocolos más delicados de un salón de belleza porque afecta directamente a la salud de clientas y de la plantilla. Debería recoger, como mínimo:
- Qué se limpia después de cada clienta (superficie de trabajo, herramientas).
- Qué se desinfecta y con qué producto en cada caso.
- Qué material se esteriliza y con qué frecuencia.
- Qué se limpia una vez al día y qué se limpia una vez a la semana.
- Quién es responsable de comprobar que se ha hecho.
4. Recepción y atención a la clienta
Cómo se saluda, cómo se gestiona una llegada con retraso, qué se hace si una clienta llega sin cita, cómo se acompaña hasta la cabina y cómo se despide al final del servicio. Este protocolo cuida la experiencia de la clienta y evita que la atención dependa del carácter de quien esté ese día en recepción.
5. Incidencias
Qué hacer ante una reacción alérgica, una queja, un producto que se ha terminado a media jornada, un aparato que falla o una cita duplicada por error. Tener un protocolo de incidencias no evita que ocurran, pero sí evita la improvisación y asegura que siempre se avisa a quien tiene que saberlo.
6. Material y stock
Cómo se pide material cuando empieza a escasear, quién hace el pedido, dónde se guarda el material nuevo y cómo se rota el stock para no acumular producto caducado en el fondo del armario.
Cómo escribir un protocolo que se entienda
No hace falta redactar un manual extenso. Un buen protocolo de salón suele tener estas características:
- Pasos numerados, en el orden en el que se hacen de verdad, no en el orden en el que "deberían" hacerse en teoría.
- Frases cortas, con verbos en imperativo: "Desinfecta la superficie", "Cuelga las toallas usadas", "Avisa a recepción".
- Ejemplos concretos del propio salón, no ideas genéricas: si el protocolo de desinfección menciona un producto, que sea el que realmente se usa en las cabinas.
- Un responsable de mantenerlo actualizado, para que no quede obsoleto en cuanto cambia algo.
Por dónde empezar
Si no tienes ningún protocolo escrito todavía, no intentes redactarlos todos a la vez. Un orden razonable es:
- Limpieza y desinfección, porque es el que más afecta a la salud.
- Apertura y cierre, porque son los que más se repiten cada día.
- Incidencias, porque marcan la diferencia cuando algo sale mal.
- Recepción y atención, y por último material y stock.
Escribe cada protocolo con la persona que mejor conoce esa tarea en el día a día, revísalo con el resto del equipo y déjalo accesible para todos, no guardado en un documento que nadie vuelve a abrir.
Lleva esto a la práctica en tu salón
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